domingo, 16 de diciembre de 2018

La Inmaculada Concepción de Cardenal Cosimo Corsi (1798-1870)



Actuando sobre la inspiración que el Espíritu Santo le imparte diariamente, la Iglesia ha instituido fiestas en conmemoración de los principales misterios en la vida de la Santísima Virgen. Ella celebra de manera especial la Inmaculada Concepción, el santo nacimiento, la maternidad divina, los sufrimientos, y la gloriosa muerte y asunción al cielo de la dulce Madre de Cristo.

Hoy la Iglesia está celebrando la fiesta de su Inmaculada Concepción, y deseo señalarte en qué consiste el privilegio exaltado por el cual María se distinguió así, y cómo correspondía con esta gracia extraordinaria con la que Dios la adornaba. Solo entre toda la humanidad, María, por una gracia especial, fue concebida sin la mancha del pecado original, porque correspondía a la dignidad de Jesucristo que su madre humana nunca debería ser mancillada por el pecado; nunca, ni siquiera por un momento, sometidos al dominio de Satanás. Esto la Iglesia ha declarado solemnemente y prescrito para nuestra creencia.

Es verdaderamente un privilegio glorioso que fue otorgado a la Santísima Virgen en su concepción. Para formar una idea adecuada de ello, contemplemos el estado infeliz en el que todos nacimos. Sobre nosotros descansa la pena de la caída fatal de nuestros primeros padres. En nuestra concepción, estábamos cargados con la mancha del pecado original y con su terrible penalización. Todos nacimos pecadores, hijos de la ira, esclavos del diablo.

María, la única de toda la humanidad, ha estado exenta de esta desgracia desde el momento de su concepción. Entre la humanidad, el Señor ha seleccionado en varias ocasiones a amigos especialmente favorecidos, pero a pesar de su amor por ellos, a pesar de sus manifestaciones de gracia otorgadas a estas almas privilegiadas, ninguno de ellos fue liberado alguna vez de esta herencia perniciosa. Era su destino, como lo era el destino de todos los hijos de Adán, sufrir la pena.

¡Cuán diferente fue la suerte de María! Aunque una hija de Adán, como el resto de nosotros, aunque descendiente de un padre caído en el pecado, ella no heredó la pena ordenada para el resto de la humanidad. ¡Qué honor, de hecho, es esta prerrogativa de la gracia! Si Dios hubiera tenido el placer de santificarla justo antes de su nacimiento, ella habría compartido esta gran gracia con Juan el Bautista. Si Dios se hubiese satisfecho derramando sobre ella sus gracias, habría compartido tal honor con los apóstoles y otros santos. Pero Dios deseaba marcar una gran diferencia incluso entre las almas elegidas y su madre, incluso entre los santos y su reina, eximiéndola del pecado original, un privilegio que nadie compartió con ella.

¿Y cuáles fueron los resultados de esta clara santificación de María? El primer resultado fue este: que nunca experimentó una inclinación hacia el mal, nunca experimentó esta terrible consecuencia del pecado original. Desde el primer momento ella estuvo, en cuerpo y alma, completamente sujeta al espíritu de Dios. Desde ese mismo momento, ella pudo exclamar: "Todas las generaciones me llamarán bendita, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas en mí".

El segundo resultado bendito de la santificación especial de la Virgen Inmaculada fue que ella siempre se mantuvo celosa en preservar y aumentar la gracia que había recibido. Aunque estaba exenta de enfermedades humanas y confirmada en la gracia de Dios desde su concepción, aún así ella incesantemente se esforzó por ser más fiel en el cumplimiento de todos sus deberes, y pasó mucho tiempo en oración. Aunque estaba absolutamente libre del pecado, ella aceptó la adversidad y el sufrimiento con humildad y paciencia. Ella tuvo su participación plena en los sufrimientos de su divino Hijo y en los grandes dolores del Gólgota. De esa manera, ella aumentaba diariamente la gracia con la que había sido dotada desde el mismo momento de su concepción.

Regocíjense, queridos hermanos, en esta gloriosa Inmaculada Concepción. Agradezcamos al Señor que haya distinguido a la Virgen bendita por un privilegio tan grande y extraordinario; y busquemos con confianza nuestro refugio en la más pura de las vírgenes, para que ella pueda obtener para nosotros, a través de su poderosa intercesión, pureza de cuerpo y alma, y victoria sobre todas las tentaciones.

Dirijámonos a ella en las horas de la tentación con esta breve oración: "Por tu santísima Inmaculada Concepción, oh María, preserva mi cuerpo y alma de toda impureza".

A menudo durante el día saludemos a la Santísima Virgen con la breve jaculatoria: "Dios te salve, María, concebida sin pecado", y podremos estar así seguros de que ella, que no solo es la Virgen de la Inmaculada Concepción, sino también la Madre de Dios, gentilmente escuche nuestras oraciones y que intercederá por nosotros con su Hijo divino; siendo una mediadora más poderosa que podríamos desear. Amén.


Consagración a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios

OH VIRGEN INMACULADA, MADRE DE DIOS Y MI MADRE, desde tu altura sublime vuélvete en mí tus ojos de piedad. Llena de confianza en tu bondad y conocedor de tu poder, te suplico que me brindes tu ayuda en el camino de la vida, que está lleno de peligros para mi alma. Y para que nunca sea esclavo del diablo a través del pecado, sino que pueda vivir siempre con mi corazón humilde y puro, me encomiendo totalmente a ti. Te consagro mi corazón para siempre. Mi único deseo es amar a tu divino Hijo Jesús. María, ninguno de tus devotos siervos ha perecido jamás; también yo puedo ser salvado. Amén.


Oración a la Augusta Virgen de Dios
por San Efrén el Sirio (306-373), Arpa del Espíritu, Diácono, Confesor y Doctor de la Iglesia

OH, VIRGEN SANTA, PURA E INMACULADA Y BIENAVENTURADA, que eres la Madre sin pecado de tu Hijo, el poderoso Señor del universo, tú que eres inviolable y enteramente santa, la esperanza de los desesperanzados y pecadores, cantamos tus alabanzas. Te bendecimos, como llenos de cada gracia, tú que has llevado al Dios-Hombre: todos nos postramos ante ti; te invocamos e imploramos tu ayuda. Rescátanos, Virgen santa e inviolada, de toda necesidad que nos oprime y de todas las tentaciones del diablo. Sé nuestro intercesor y defensor a la hora de la muerte y el juicio; líbranos del fuego que no se extingue y de la oscuridad exterior; haznos dignos de la gloria de tu Hijo, oh querida y clemente Virgen Madre. Tú eres, de hecho, nuestra única esperanza, la más segura y sagrada a los ojos de Dios, a la que se le da honor y gloria, majestad y dominio por los siglos de los siglos, sin fin. Amén.








8 de Diciembre - Regocíjate en la Gloriosa Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María

sábado, 8 de diciembre de 2018

Felicitación sabatina a la Inmaculada Virgen Maria



Ante la imagen de la Inmaculada, se empieza diciendo:



Ave María Purísima
Sin pecado concebida.

Por la señal....
Señor mío Jesucristo....

Bendita sea la santa e inmaculada concepción de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.

Padrenuestro, cuatro Avemarías, y un Gloria. 
Bendita sea....
Padrenuestro, cuatro Avemarías, y un Gloria.
Bendita sea....
Padrenuestro, cuatro Avemarías, y un Gloria. 
Bendita sea...
Padrenuestro, cuatro Avemarías, y un Gloria. 

Bendita sea tu pureza
Y eternamente lo sea
Pues todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa
Virgen Sagrada Maria
Te ofrezco desde este día
Alma, vida y corazón.
Mírame con compasión; 
No me dejes, Madre mía.

Oración a la Santísima Virgen
Ave, blanca azucena de la resplandeciente y siempre pacífica Trinidad. Ave, bellísima rosa de celestial amenidad de quien quiso nacer y de cuya leche quiso alimentarse el Rey de los Cielos; dignaos alimentar nuestras almas con la gracia celestial. Amén.

Felicitación y Súplica
Oh Inmaculada Maria, yo os doy mil parabienes uniendo mis alabanzas con las de todos los espíritus celestes y de los justos de la tierra, por el gran privilegio de vuestra Concepción purísima. Doy también gracias a la beatísima Trinidad, por el gozo grande que causó a la Santa Iglesia en la solemne declaración dogmática de este admirable Misterio. Y por la suma complacencia que dísteis en vuestro primer instante al que tanto se digno enalteceros, suplícoos aceptéis estos pequeños obsequios, en compensación de los agravios que vuestro divino Hijo y vos recibís cada día de los hombres.
Pongo confiadamente en vuestras manos las necesidades de la Iglesia y del Estado, y os pido por el sumo Pontífice, por la exaltación de la fe, destrucción de los errores, conversión de los pecadores, reforma de las costumbres. Por la prosperidad de todas las misiones católicas, en especial el bautismo de los niños, así fieles como infieles, expuestos a morir sin él, y por el aumento y propagación de vuestra devoción.
Suplícoos también concedáis a todos, y en particular a los que os tributamos esta cordial felicitación, grande amor a Jesús y un afecto filial hacia Vos, perfecta pureza de alma y cuerpo y el don precioso de la perseverancia final. Todo lo dejo en vuestras manos, y del todo me consagro a Vos; y os suplico finalmente, que en retorno de esta visita nos visitéis y consoléis igualmente a las benditas almas del Purgatorio, pero en especial a las de aquellas que durante su vida practicaron esta felicitación.
Logremos todos los que aquí nos asociamos para felicitaros, la dicha de asociarnos también en el cielo, para ensalzar eternamente el gran misterio de vuestra inmaculada Concepción.
Oh Maria sin pecado Concebida, rogad por nos que acudimos a Vos.

Acordaos Oh Piadosima Virgen Maria.....

Ave Maria Purísima. 
Sin pecado concebida.
Recibid mis parabienes
Oh Purísima Maria
Mostrad que sois nuestra Madre

LA HORA DE LA GRACIA DE SANTA MARIA ROSA MISTICA



LA HORA DE GRACIA
De Santa María Rosa Mística
8 de Diciembre a las 12:00
"Quiero que al medio día de cada 8 de diciembre se celebre la hora
de gracia para todo el mundo; mediante esta devoción se alcanzaran
numerosas gracias para el alma y el cuerpo".
¿Qué es la “Hora de Gracia” y en qué consiste?
Fue en la 4ª aparición (8 de diciembre de 1947, fiesta de la Inmaculada Concepción) de La Santísima Virgen
María a la italiana Pierina Gilli, bajo la advocación de María Rosa Mística en la localidad italiana de
Montichiari que le dijo estas palabras:
- "¡Yo soy la Inmaculada Concepción!" y con gran majestad afirmó "Yo soy María de las Gracias, esto es,
la llena de Gracia, Madre de mi Divino Hijo Jesucristo". Descendió suavemente por la escala y añadió.-
"Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística. Quiero que al mediodía
de cada 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada) se celebre la hora de la gracia por todo el mundo,
mediante esta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi Divino
Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que
permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica el
Papa Pío XII mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no
puede ir a la iglesia que sea en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias." Luego mostrándole su
purísimo corazón exclamo: "Mira este corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos
lo colma de vituperios." Calló unos momentos y continuó: "Sí todos, buenos y malos, se unen en la
oración, obtendrán de este corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación 
la misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de
esta hora de gracia.
Notando Pierina que la resplandeciente Señora iba a alejarse le imploró fervorosamente: "¡Oh hermosa y
amada Madre de Dios, yo le doy gracias!". Bendiga a todo el mundo especialmente al Santo Padre, a los
sacerdotes, religiosos y a los pecadores. Ella contestó: "Tengo preparado una sobreabundancia de gracia
para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos". Con estas palabras se
terminó la visión.
Cómo hacer la “Hora de Gracia”
1.- Día y Hora de Gracia: 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción, se empieza a las 12 del
medio día hasta la 1 de la tarde.
2. Durante esta hora en casa o en la iglesia, evitar toda clase de distracciones, estar con el cuerpo, con el
corazón y el alma en actitud de oración y espera de recibir el torrente de gracia y bendición prometidas
por nuestra Madre en esta Hora de Gracia.
3. Se comienza la Hora de Gracia rezando tres veces el Salmo 51 con los brazos abiertos.
SALMO 51
Ten piedad, oh Dios, según tu amor,
por tu inmensa ternura borra mi delito,
lávame a fondo de mi culpa,
y de mi pecado purifícame.
Pues mi delito yo lo reconozco,
mi pecado sin cesar está ante mí;
contra Ti, contra Ti solo he pecado,
lo malo a tus ojos cometí.
Por que aparezca tu justicia cuando hablas
y tu victoria cuando juzgas.
Mira que en la culpa ya nací,
pecador me concibió mi madre.
Mas Tú amas la verdad en lo íntimo del ser,
y en lo secreto me enseñas la sabiduría.
Rocíame con el hisopo, y seré limpio,
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Devuélveme el son del gozo y la algría,
exulten los huesos que machacaste Tú.
Retira tu faz de mis pecados,
borra todas mis culpas.
Crea en mí, oh Dios, un puro corazón,
un espíritu dentro de mí renueva;
no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo espíritu.
Vuélveme la alegría de tu salvación,
y en espíritu generoso afiánzame;
enseñaré a los rebeldes tus caminos,
y los pecadores volverán a Ti
.
Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia;
abre, Señor, mis labios,
y publicará mi boca tu alabanza.
Pues no te agrada el sacrificio,
si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
El sacrificio a Dios es un espíritu contrito;
un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.
¡Favorece a Sión en tu benevolencia,
reconstruye las murallas de Jerusalén!
Entonces te agradarán los sacrificios justos,
--holocausto y oblación entera--
se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.
Amén.
4.- CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
(de San Luis Grignón de Montfort)
Yo,................., pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en Tus manos, Oh madre Inmaculada, los votos de mi
bautismo.
Renuncio a Satanás, a todas sus presunciones y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, la
Sabiduría Encarnada, para llevar mi cruz siguiendo Sus pasos, todos los días de mi vida, y serle fiel de ahora
en adelante.
En presencia de la Corte Celestial, te escojo en este día como mi Madre y Señora. Me consagro a tu
Corazón Inmaculado y te entrego, como esclavo, mi cuerpo, mi mente y mi alma; todos mis bienes, tanto
interiores como exteriores; y aún el mérito de todas mis buenas obras pasadas, presentes y futuras.
Particularmente te consagro a mi familia, otorgándote todo el derecho de disponer de mí y de todo lo que
me pertenece según sea de tu agrado, para la mayor gloria de Dios en el tiempo y la eternidad. Amén.
ORACIONES
María, unimos nuestro sí con el tuyo, reina en nuestros corazones Madre de Dios y Madre nuestra.
Permítenos reparar con nuestra vida por tantas ofensas cometidas contra tu Inmaculado Corazón.
Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu Divino Hijo nos postramos delante de ti, implorando la
misericordia de Dios. No por nuestros méritos, sino por la bondad de tu corazón maternal concédenos
ayuda y gracia con la seguridad de escucharnos.
Dios te salve...
Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Madre de la Iglesia - del Cuerpo Místico de Cristo -
Te pedimos concedas al mundo, rasgado por la discordia, la unidad y la paz y todas aquellas gracias que
puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.
Dios te salve... 
Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, haz que, alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas
vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con el celo apostólico el
Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo. Derrama sobre nosotros tus gracias celestiales.
Dios te salve...
Dios te salve, Reina... Rosa Mística, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros!
PLEGARIA "ROSA MISTICA"
Oh María, Rosa Mística, Madre de Jesús y también Madre Nuestra. Tu eres Nuestra esperanza, fortaleza y
consuelo. Danos desde el cielo, tu maternal bendición, el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
amen..
Dios Te Salve......
Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu divino hijo nos postramos delante de ti, implorando la
misericordia de Dios. No por nuestros meritos sino por la bondad de tu corazón maternal, concédenos
ayuda y gracia con la seguridad de escucharnos.
Dios Te salve....
Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Madre de la iglesia del Cuerpo Místico de Cristo, te
pedimos que concedas al mundo, rasgado por las discordias, la unidad y la paz y todas aquellas gracias que
puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.
Dios Te Salve....
Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, has que alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas
vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con celo apostólico el Reino
de tu hijo Jesús por todo el mundo. Derrama ¡Oh Madre¡ sobre nosotros, tus gracias celestiales.
Dios Te Salve....
Dios Te Salve, Reina y Madre...Rosa Mística, Madre de la iglesia, ruega por nosotros.
PROMESAS CONSOLADORAS DE SANTA MARÍA ROSA MÍSTICA
1. Aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas y disminución de deserciones y traiciones en el estado
de vida consagrada.
2. Santidad y sobreabundancia de gracias pare las personas consagradas a Dios y retomo al espíritu
primitivo de sus santos fundadores.
3. Numerosas conversiones especialmente de pecadores empedernidos y de sacerdotes y personas
consagradas a Dios que han sido apóstatas.
4. Una segura escala de salvación para todos, bajo su protección maternal y sus copiosas gracias.
5. Una milagrosa virtud de salud para el alma y el cuerpo en la fuente de Fontanelle.
“Que vengan a esta fuente los enfermos y con ellos todos mis
hijos”
6. “Fontanelle se debe convertir en un faro de fe, oración y penitencia”.
7. “jMontichiari será la montaña luminosa que irradiara Mística luz sobre el mundo. Si, esto se cumplirá!”
8. “iPero el milagro patente consistirá en el retorno de los hijos a la verdadera fe y al amor de Dios…Y luego
la concordia y la paz para todo el mundo.
Estas consoladoras promesas son precisamente el auxilio salvador que necesita y espera ansiosamente la
Iglesia y con ella los sacerdotes, los Institutos Religiosos y el mundo entero. ¡Álegrémonos y
agradezcamos!. “Mi Amor abraza a toda la humanidad”
No pueden pasar inadvertidas estas maravillosas promesas de la Madre de Dios; Cumplamos sus
insistentes suplicas que pueden ser llevadas a la practica en todas
partes: en la casa, en las iglesias, en los seminarios, en los conventos y especialmente en los lugares de
peregrinación y en los santuarios marianos reconocidos por la Iglesia





miércoles, 5 de diciembre de 2018

PUREZA DE MARIA Padres de la Iglesia expresaron el verdadero sentimiento a Maria dándole dignamente su posición.

Padres de la Iglesia expresaron el verdadero sentimiento a Maria dándole dignamente su posición.

              


-       “María el tabernáculo exento de profanación y de corrupción”.



 Hipólito, Ontt, in illud, Dominus Pascit Me.



-       “Inmaculada del Inmaculado”. Orígenes, Hom. I in diversa.



-       “Virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado”.

Ambrosio, Sermo XXII in Ps. CXVIII.
,
-       “Morada preparada para Cristo, no a causa del hábito del cuerpo, sino de la gracia original”. Máximo de Turín, Nom VII de Natali Domini.


-       “Virgen inocente, sin mancha, libre de culpabilidad, Santa en el cuerpo y en el Alma, un lirio primaveral entre espinas, incontaminada del mal de Eva”.  



      Teodoto de Ancyra, Orat. in S. Dei Genitr.



-       “Todos los justos han conocido verdaderamente el pecado excepto la Santa Virgen María”.

San Agustín, De Natura et Gratia 36.


-       “María fue prenda de Cristo”. Pedro Crisólogo, Sermo CXI de Annunt. B.M.V.



-       “Es evidente y notorio que fue pura desde la Eternidad, exenta de todo defecto”. Typicon S. Sabae.



-       “Fue formada sin ninguna mancha” S. Proclo, Laudatio en S. Dei Gen. Ort, I, 3.



-       “Fue creada en una condición más sublime y gloriosa que cualquier otra criatura” Teodoro de Jerusalén en Mansi, XII, 1140.



-       “No puede existir otra creatura igual o mayor en perfección, pureza, belleza y santidad que María Santísima la Inmaculada Concepción y siempre Virgen; porque ese es el querer de Dios”. 

Lino Sevillano Q., Manual de Espiritualidad, para el Arte – Misterio de ser Cristiano, Lección # 160, Act. 259, Bog. Jun. 13 de 1986. Pág. 397.


-       “¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios! Y , ¿Después de Dios? ¡Nadie como María! Amén”.

Salmo 35, 10; LAM.

Purísima debía ser la Virgen


Purísima debía ser la Virgen que nos diera a tu Hijo,
el Cordero inocente que quita el pecado del mundo.
Purísima la que, para todos los hombres,
es ahora abogada de gracia y modelo de santidad.

Purísima debía ser la Virgen que nos diera a tu Hijo,
el Cordero inocente que quita el pecado del mundo.
Purísima la que, para todos los hombres,
es ahora abogada de gracia y modelo de santidad.

Dulce manto de la Virgen



¿Será azul el dulce manto
De la Virgen, mi Señora,
Por el cielo donde mora
Con el Dios tres veces santo?
¿O no será que el encanto
De este cielo y su color
Vienen de que el Creador
Pensando estaba aquel día
En la Virgen que vendría
Y en su manto acogedor?

¿Alguien más se anima a alabar a la Virgen sin pecado y a bendecir a Dios, que la creó?

15-1 Diciembre 8, 1922

  5-1 Diciembre 8, 1922 Sobre la Inmaculada Concepción (1) Escribo por obedecer y ofrezco todo a mi dulce Jesús, uniéndome al sacrificio de ...