viernes, 29 de mayo de 2020

EJERCICIO PIADOSO A LA INMACULADA CONCEPCIÓN





Oración a la inmaculada concepción

Inmaculada Madre de Dios, Reina de los cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los pecadores: he aquí que , iluminado y movido por las gracias que vuestra maternal benevolencia abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre en vuestras manos para que sea consagrado a Jesús.

A Vos, oh Virgen santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús; y por la filial confianza que os tengo, estoy seguro de que haréis ahora y siempre que mi corazón sea enteramente de Jesús, imitando perfectamente a los santos, especialmente a San José, vuestro purísimo esposo. Amén.

Ejercicio piadoso a la inmaculada Virgen

Oh Dios, que por la Inmaculada Virgen, preparasteis digna morada a vuestro Hijo; os suplicamos que, así como a ella la preservasteis de toda mancha en previsión de la muerte del mismo Hijo, nos concedáis también que, por medio de su intercesión, lleguemos a vuestra presencia puros de todo pecado. Por el mismo Jesucristo, nuestro señor. Amén.

1. Bendita sea la santa e inmaculada Concepción de la gloriosa Virgen María, Madre de Dios. Avemaría.

2. Oh María, que entrasteis en el mundo sin mancha de culpa, obtenedme de Dios que pueda yo salir de él sin pecado. Avemaría.

3. Oh Virgen María, que nunca estuvisteis afeada con la mancha del pecado original, ni de ningún pecado actual, os encomiendo y confío la pureza de mi corazón. Avemaría.

4. Por vuestra Inmaculada Concepción, oh María, haced puro mi cuerpo y santa el alma mía. Avemaría.

5. Oh María, concebida sin pecado, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos. Avemaría.

martes, 26 de mayo de 2020

NOVENA. A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA



Novena a la Inmaculada Concepción de María Santísima, del 30 de noviembre al 8 de diciembre.





DÍA PRIMERO


Por la señal, etc.



Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,

por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.



Oración para todos los días.

¡Oh Virgen Purísima! Sin pecado ni mancha alguna concebida, toda pura, toda hermosa desde el primer feliz instante de vuestro ser; Madre de mi Dios y mía, Reina de los ángeles y de los hombres, yo os reverencio humildemente como á verdadera Madre de mi dulce y amable Salvador, el cual siendo Dios se dignó a enseñarme con el aprecio que de Vos hizo y con la admirable sumisión y profundo respeto que siempre os tuvo, el alto honor que yo debo rendiros. Recibid, pues oh amabilísima Madre mía, el que os consagro a esta novena. Vos sois el seguro refugio de los pobrecitos pecadores arrepentidos, y por tanto acudo presuroso y confiado á vuestro patrocinio; sois Madre de misericordia, y por esto no podéis dejar de enternecernos muy mucho al ver las muchísimas miserias que me rodean. Sois, en fin, después de Jesús, mi más firme esperanza, y así no podéis ni querréis mostraros indiferente á la tierna confianza que en Vos tengo puesta. Hacedme, pues, digno del nombre Hijo vuestro, para que con toda verdad pueda llamaros Madre mía ahora y por toda la eternidad. Así sea.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen Inmaculada! Vedme aquí postrado á vuestros santísimos pies; yo el más indigno de vuestros Hijos, no puedo menos de daros el parabién por haber sido elegida desde la eternidad por Madre del Verbo eterno, y preservada de la culpa original. Bendita sea la Santísima Trinidad por haberos enriquecido tanto en vuestra Concepción; y humildemente os suplico me alcancéis la gracia de vencer las funestas consecuencias que produjo en mí el pecado de que Vos fuisteis preservada, para que jamás deje de amar á mi buen Dios. Así sea.



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.

Oración

Acordaos ¡Oh piadosísima Virgen María! Que jamás se oyo decir, que ninguno de los que han acudido á vuestra protección, implorado vuestra asistencia, y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, á Vos también acudo, ¡oh Virgen, Madre de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo á parecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios! No despreciéis mis suplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Así sea.

Ahora se dicen las letanías de la Virgen.



HIMNO A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA

Salve, salva, cantaban María,

Que más pura que tú, solo Dios,

Y en el cielo una vez repetía:

Más que tú, solo Dios, solo Dios.

Con torrentes de luz que te inundan,

Los Arcángeles besan tu pie,

Las estrellas tu frente circundan,

Y hasta Dios con orgullo te ve:

Pues llamándote pura y sin mancha,

De rodillas los mundos están, Y tu espíritu arroba y ensancha Tanta fe, tanto amor, tanto afán.

¡Ay! Bendito el Señor que en la tierra

Pura y limpia te pudo formar,

Como forma el diamante la sierra, Como cuaja las perlas del mar. Y al mirarte entre el ser y la nada, Modulando tu cuerpo exclamó: Desde el vientre será Inmaculada, Si del suyo nacer debo yo.

Porque tú, Madre Virgen y Pura

Del que dijo ¡Haya luz! Y hubo luz, Y a tus pechos bebió tu ternura, Y a tus brazos cayó de la Cruz. No pudiste llevarle en tu seno,

Si en tu seno triunfó Satanás.

¡Tú, la Madre de Dios, en el cieno! ¿Y era Dios, y lo quiso? ¡Jamás!

Que a tus plantas rodo la cabeza,

De Satán, como rueda el alud, Y en tu ser natural la pureza De ley fue, como en Dios la virtud.

Invocándola España en sus glorias,

Dio feliz a dos mundos la ley,

Y voló de victoria en victorias, Y de cada español hizo un rey.

Por tu nombre en Lepanto vencía,

Por tu fé dióla un mundo Colón,

Y en Otumba, Granada y Pavía,  Inmortal fue por ti su pendón.

Que al sentir de montaña en montaña

Las tormentas de noche rugir,

Se te ve protegiendo tu España, De la luna en el disco salir. . .

¡Flores, flores. . . que el templo ya viene!

Y en su trono de luz y a sus pies Querubines y Arcángeles tiene

Mas espigas y granos las miés.

Flores, flores, las nubes derramen

De la Virgen sin mancha en honor:

Y su Reina los cielos la llamen,

Y los hombres su Madre y su amor.

Ella pide virtudes por palmas,

Corazones por templos y altar,

Para luz de sus ojos las almas

Que pretenden su amor cultivar,

Y en las iras de Dios las esconde, Y le grita al sonar la explosión:

Son mis hijos, ¡piedad! Y Él responde: ¡Son sus hijos, piedad y perdón!

DÍA SEGUNDO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente

¡Oh Virgen María, azucena inmaculada de pureza! Yo, indigno Hijo vuestro, os doy el parabien por haberos el Señor colmado de gracia desde el primer instante de vuestra Concepción, y por haberos conferido desde aquel punto el perfecto uso de razón. Doy asimismo gracias, y alabo á la Santísima Trinidad, por haberos concedido tan sublimes dones, y me confundo delante de Vos al verme tan falto de gracias. Vos, Reina soberana, que tan rica os halláis de bienes celestiales, dignaos comunicar á mi alma alguna parte de ellos, haciéndome participante de los tesoros de vuestra Concepción Purísima. Así sea. 



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanías de la Virgen.



GOZOS DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA

Para dar luz inmortal

Siendo Vos Alba del día, Sois concebida, María, Sin pecado original.  

Ave sois, Eva trocada,

Sin el Væ de aquella pena:

¿Cómo os dirá Gratia Plena Quien os busca maculada?

Si lo dice la Embajada

Del ministro celestial,  Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

Ester, que tocáis primero

En el centro de la Cruz

Que ya, para darnos luz, Ofrece el Divino Asuero:

Porque no os comprende el fuero

De la provisión Real,

Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

Como la culpa traidora

Al sol no pudo mirar,

Tampoco pudo aguardar Que amaneciese la Aurora:

Pues huye de Vos, Señora,

Este nocturno animal,  Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

Con armónica Unión

Se ajusta el Divino Acento

A Vos, sonoro instrumento  De toda la Redención:

Por templar con proporción

La música más cabal,  Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

De la harina sois la flor

Para el Pan Sacramentado; Que nunca tuvo salvado La Mesa del Salvador:

Si para formarse Amor

La previno Candeal,

Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

En gracia el Eterno Dueño Crió los Ángeles bellos:

Y en Vos, que sois Reina de ellos,

No dejaría el empeño;

Siendo para el Desempeño

La prenda más principal,  Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

Dice, que sois toda hermosa,

En sus cantares un Dios,

No hallando mácula en Vos Para ser su Amada Esposa: A canción tan misteriosa Repitan con gozo igual: Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

En la Iglesia fue constante

Que su culto en la intención Mira a vuestra creación

Pura, limpia y radiante:

De España en aquel instante

La Patrona Universal, Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

En esta primera entrada,

Sión divina, el Señor Os mira con más amor,  Que á cuanto en Jacob le agrada.

Así en gracia cumulada

Con tal inmenso caudal, Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

Pues pudo elegiros tal

El que para Madre os cria; Sois concebida, María,  Sin pecado original. 

DÍA TERCERO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen María, rosa mística de pureza! Os doy mil parabienes por el glorioso triunfo que en vuestra Concepción Inmaculada alcanzasteis contra el infernal dragón, y por haber sido concebida sin mancha de pecado original. Gracias y alabanzas doy de lo íntimo de mi corazón á la Beatísima Trinidad, que os concedió tan singular privilegio Os suplico muy encarecidamente me deis valor para salir victorioso de todas las asechanzas del demonio, y conservar mi alma libre de todo pecado. Favorecedme, pues, soberana Emperatriz de los cielos, y haced que siempre quede triunfante del común enemigo de mi eterna salvación. Así sea. 



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanías de la Virgen.



CONCEPCIÓN INMACULADA

De la mancha de Adán lastimado

Pura Virgen, tu honor ensalcemos, Y á los astros la voz elevemos Con la plácida voz de la fe.

Gala hermosa los cielos se visten,

Luz divina los ámbitos llena,

Dulce canto en el aire resuena,  Voz de aplauso festiva corrió.

Voz de gloria a la Perla escogida,

La que el píe victorioso levanta,

La que el cuello escamado quebranta Del rebelde que a Dios se igualó.

Ya en su trono se ostenta más linda,

Ya más vivos de luz deja rastros,

Ya más bellos la ciñen los astros,  Ya la aurora le pide jazmín.

A sus plantas más claros los cielos,

Más alegre el lucero a la tarde,

Más el sol de lucir hace alarde, Más galano el mayor Serafín.

Más guirnaldas la sien le circundan,

Más pendones su nombre despliegan, Mas dulzura sus pechos anegan, Más cautivo la mira el Señor.

Y adalid de sus triunfos España

Tanto aplauso inflamada engrandece, Tanta gloria el placer le recrece, Tanta dicha el festejo y amor.

Hinchen, Reina, tus lauros el orbe

Placentera, triunfante, pomposa,  Limpia y pura, feliz, portentosa, Aplaudida, encumbrada, inmortal.

Y a tus hijos los ojos amantes

Vuelves dulce en honor de este día;  Sube el canto de eterna alegría Hasta el pie de su solio real.

España propagando la devoción a María

Responde la bahía, Y al piélago campea

La flámula de la proa.

¿A dó la bizarría Los héroes espolea Colón, Hernán, Balboa?

Castilla los juntó

Así que el atabal

Rompió del moro infiel

La Reina los mandó,  La Reina celestial Buscó nuevo plantel.

El labio así movia

La hermosa nazarena, Del Ebro eterno loa:

“Llevad gloria mía

Dó el indio bambolea La rápida canoa.”

Y el indio, antes bozal,

Cercanos vislumbró,

Los brillos de la cruz,

El orbe occidental La sien se coronó De revelada luz.

La frente se golpea Furioso la herejía

Del Elba al Bidasoa,

Al ver que al aire ondea

El nombre de Mária En Puebla, en Lima, en Goa.

El Ebro difundió

Su acento virginal

Llevado en naves mil,

Espala le ensalzó, Princesa universal

Del Ganges al Brasil.

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DÍA CUARTO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen María, espejo de pureza inmaculada! yo indigno Hijo vuestro me complazco al ver, que desde el primer instante de vuestra Concepción se os infundieron las más sublimes y perfectas virtudes con todos los dones del Espíritu Santo. Bendita y alabada sea la Santísima Trinidad, que se digno favoreceros con tas especiales privilegios. Os suplico por ellos, Madre mía benignísima, me alcancéis la gracia de practicar constantemente las virtudes, y hacerme de este modo digno de recibir los dones y gracias del Espíritu Santo. Así sea.

Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanias de la Virgen.



LA AZUCENA

Era un jardín: sus delicadas flores

De aroma ricas, de color suaves,

Son los castos amores

De un Príncipe, su dueño, Que del mágico edén tiene las llaves, Y guarda él solo con prolijo empeño.

No hay en él una flor con mancha ó ruga;

Todas son virginales,

Hermosas, celestiales,  Son huella de gusano ó de oruga. ¡Oh! Si oscuro lunar alguna arroja,  El jardinero al punto la deshoja.

Ved la causa del llanto, que á porfía,

Desde el lírio á la malva,  Derramaban las flores cierto día,  Al despuntar el alba:

Fue que un rojo clavel, del Dueño amado,  Con negra pinta amaneció manchado.

Ruegan todas por él, mas no hay consuelo.

La violeta, temblando,

Más lívida se pone con su duelo;

El nardo, el alelí, su tez plegando,

Se vuelven sin perdón; y hasta la rosa Torna más bella cuanto más llorosa.

¡Ay del triste clavel! Que nadie alcanza

Á redimir su pena;

Pero. . . al mísero resta una esperanza: ¿la cándida Azucena ha rogado por él? ¡Oh! Vedla luego

Reunir sus gracias y elevar su ruego.

Era la flor de blanco alabastrino,

Pura como el aliento de un Querube.

Su perfume divino Como el incienso sube

Á regañar al Dueño enamorado:

Era la Flor más bella del cereado.

Y con granos de oro

Rutilantes, adorna el albo seno:

Y del aura y la luz y el campo ameno

Se ostenta cual riquísimo tesoro,

Cuyos reflejos vivos

Al aura, campo y luz tienen cautivos.

El Dueño amante con afan la mira,

Y – “Pide, exclama, pues tu amor suspira;

Tuyo soy todo entero.” –  Y tímida, acertando á hablar apenas,  Al punto dice: – “Quiero. . .

Una gota de sangre de tus venas.

“La vertiré sobre el clavel liviano; y el carmín soberano sanando por entero su fino esmalte, la color perdida,  la flor te deberá su sér primero, y á la Azucena. . . deberá la vida” –

Dijo, y las aves en alegre canto

Rompieron á la vez; y más sonora

La fuente murmuró; con nuevo encanto

La brisa voladora

Al infausto clavel que holló sus galas La nueva del perdón llevó en sus alas.

Y tuvieron festín todas las flores;

Y  brillaron con célicos fulgores

Según dice la historia,

Para dar al clavel  la enhorabuena,  Al Jardinero gloria

Y aplausos mil y mil á la Azucena.

¡Oh mortal! Si la mancha del pecado

A morir te condena,

Contra Dios irritado

Aún te resta en el cielo una Azucena Implórala, diciendo: ¡María Tú eres la vida, la esperanza mía!

DÍA QUINTO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen María, sin pecado concebida, luna hermosa y brillante de celestial pureza; permitid que el último de vuestros hijos se alegre con Vos de que el misterio de vuestra Concepción Inmaculada haya sido el principio de la salud del género humano, y la alegría universal del mundo. Bendita sea la Santísima Trinidad; yo no puedo menos de darle gracias por haberos así engrandecido y glorificado, y os suplico humildemente me alcancéis el favor de saberme aprovechar de la Pasión y muerte de vuestro Santísimo Hijo Jesús, para que no me sea inútil aquella preciosísima Sangre derramada en el ara de la santa Cruz, sino que por el contrario, viva yo siempre santamente y logre mi eterna salvación. Así sea. 



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanías de la Virgen.



A MARÍA SANTÍSIMA

Coro.

Mi pecho, Madre, no puede

Represar su amor sagrado;

Y así correr deja libre

La ardiente pasión del alma.

¿Ves en el Nilo las ondas  por el raudal bulliciosas? Pues mira, dueña amorosa,  Más veces te quiero yo.

¿Ves cuántos zafiros juegan

con el vaiven de la palma? Pues mira, dueña del alma,  Más veces te quiero yo.

¿Ves las estrellas pintadas  en la serena laguna?

Pues sin medida ninguna, Más veces te quiero yo.

¿Ves las arenas de plata  que van saltando en el río?

Pues mira, jubilo mío, Más veces te quiero yo.

¿Oyes la tórtola amante  suspiros dar condolida? Pues oye, prenda querida, Más veces te quiero yo.

¿Ves hoy los rayos que lanza  ferviente el sol en su lumbre? Pues mira, mi dulcedumbre,  Más veces te quiero yo.

¿Sabes el número fijo  de tus cabellos de oro? Pues mira, rico tesoro, Más veces te quiero yo.

DÍA SEXTO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente

Oración

¡Oh virgen Purísima, estrella refulgente de pureza! Yo indigno Hijo vuestro, os doy el parabien de que vuestra Concepción Inmaculada haya causado grandísimo gozo a todos los ángeles del cielo. Bendita seáis ¡Oh Santísima Trinidad! Yo os doy gracias por este singular privilegio con que enriquecisteis a María. Y Vos, Reina Reina amabilísima de los ángeles, haced que yo participe de este regocijo, y consiga en compañía de aquellos soberanos espíritus, bendeciros y alabaros eternamente. Así sea. 



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanias de la Virgen.

¡Oh Madre del Redentor, puro sol de nuestro día, refugio del pecador, de los perdonados guia!

Ave María

¡Oh Virgen de gracia llena, luz de la sabiduría, cuyo dulce nombre suena con tan célica armonía!

Ave María

Radiante estrella de mar

Que en nuestra noche sombría Nos puedes sola llevar  De salvación á la vía.

Ave María

Cuando “bendita tú eres,”

El Arcángel te decía, “Entre toda las mujeres,” el señor a Ti me envía.

Ave María

Tu alma inocente y pura

Sin duda, ó Virgen, sentía Una increíble dulzura Que casi espirar de hacía.

Ave María

Pues bien, Señora, yo sé,

Mi alma en ello confía,

Que cuando llena de fé Te dice la mente mía.

Ave María

Tu corazón maternal

Late, ó Virgen, todavía  De aquel placer celestial Con que el Arcángel oía.

Ave María

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DÍA SEPTIMO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen María, aurora hermosísima de pureza! Lleno de gozo y admiración, os doy el parabien de que en el primer instante de vuestra purísima Concepción fuisteis confirmada en gracia y privilegiada con el don singularísimo de ser impecable. Ensalzo y engrandezco á la Santísima Trinidad por especial prerrogativa. Alcanzadme, os suplico, por ella, ¡oh Virgen Santísima! Un sumo aborrecimiento a toda culpa, y la gracia de antes perder mil vidas que volver á pecar. Así sea. 



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanias de la Virgen.





LETRILLA Á LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. 

Si tengo tristeza,

Virgen celestial,

Te miro, me miras,  Y al punto se va.

Si de ira rugiendo

El fiero Satán

Al cuello se acerca

Y el grave dogal

De su servidumbre

Me quiere cargar;

Temblando yo entonces

Busco donde estás;  Te miro, me miras, Y al punto se va.

A veces llorando

Me pongo á dudar

Si se extiende á mí

Tu amor maternal:  Y es tanta la pena

Que me siento ahogar:

Más como tu gracia

Es tan eficaz, Te miro, me miras,  Y al punto se va.

DÍA OCTAVO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen María, sol sin mancilla, sol purísimo de celestial hermosura! Yo indigno Hijo vuestro debo regocijarme de que en vuestra Purísima Concepción haya Dios conferido á Vos solo mayor y más copiosa gracia, que la que tuvieron todos los ángeles y Santos juntos en el colmo de su santidad, y dar infinitas gracias á la Trinidad Beatísima que os haya dispensado con tanta profusión este singular privilegio. Haced, dulce Madre mía, que yo corresponda fielmente á la divina gracia en todo tiempo, á cuyo fin os pido encarecidamente me troquéis el corazón, para que comience desde ahora una vida enteramente nueva con perseverancia hasta la muerte. Así sea. 



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanías de la Virgen.

A la reina de las flores

Ofrezco la devoción,

Flores puras de virtudes Con piadoso corazón.

Si Dios con una palabra

La tierra cubrió de flores,

Cuando con dulces amores

Al mundo la vida dio;

A otra flor más primorosa

Nuestro sueño afortunado Con nuevo soplo alentado Felizmente concibió.

Nació esta flor prodigiosa

Dentro un jardín tan cercado

Que la culpa no ha osado

Del humano penetrar;

Dios puso para guardarla

Querubines desde luego, Que con espadas de fuego No dejasen acercar.

El mismo Dios es el fruto

Que esta rara flor arroja

Sin caérsele ni una hoja,

Sin perder su integridad;

Al contemplarla tan pura

Dios le dijo enamorado: Yo no encuentro en ti pecado Ni siquiera original.

Y a los Ángeles del cielo

Atónitos y pasmados

Entonan maravillados Himnos mil con placer:

Con gozo y con alegría

Los Santos muy humanos Nos dicen: venid, hermanos,  Esta suave flor á oler.





DÍA NOVENO
Por la señal, etc.

Señor mío Jesucristo, etc.

¡Oh Virgen Purísima, etc.

Ahora se dirán doce Ave María, un Gloria Patri y la siguiente



Oración

¡Oh Virgen María, luz clarísima de santidad y ejemplar de toda pureza! Que apenas fuisteis concebida, cuando adorasteis á Dios con profundísima reverencia, rindiéndole humildes gracias, porque libró por vuestro medio a los pobres hijos de Adán de la maldición antigua, y les dio desde entonces copiosamente su celestial bendición; haced, ¡Oh Madre mía amantísima! Que las bendiciones del cielo enciendan en mi corazón la llama de amor divino, y Vos inflamadle más y más, para que, amando al Señor constantemente en la tierra, logre después en el cielo, viéndoos coronada de tanta gloria, darle más cumplidas gracias por los singulares dones y privilegios con que os enriqueció, y gozar en vuestra compañía de su divina presencia por los siglos de los siglos. Así sea.     



Ahora pida la gracia que desea alcanzar.



Acordaos, etc.

Ahora se dicen las letanias de la Virgen.



Á LA INMACULADA CONCEPCIÓN 

PATRONA DE ESPAÑA

“Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza; á ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María,  te ofrezco desde este día alma, vida y corazón;  mírame con compasión, no me dejes, Madre mía”.  Glosa

Hoy, Señora tu grandeza

Celebra la patria mía,  Exclamando en su alegría: “bendita sea tu pureza.”

En la ciudad y en la aldea

Tu pueblo en fervor compite:

Bendita, otra vez repite, “y eternamente lo sea.”

Honrada verte desea;

Quiere en tu gloria gozarse, ¿y cómo en Ti no ha de holgarse, pues todo un Dios se recrea?

¿Cómo no? si tu tristeza en gozo la ve trocada,  cuando fija su mirada   “en tan graciosa belleza.”

Si en heroica y santa empresa  legó su nombre á la historia,  á Ti te debe la gloria; “A Ti, Celestial Princesa.”

Vive su fe todavía;

Aún la fe su pecho inflama,

Y por patrona te aclama, “Virgen sagrada María.”

Hoy en su triste agonía,

Ese fe que aún brilla pura

En tu pueblo sin ventura,

“te ofrezco desde este día.”

Hoy en su amarga aflicción,

Por mi te ofrece, Señora;

Con la fe que aún atesora

“alma, vida y corazón.”

Muestra que no hay razón Se acogió bajo tu manto:

Enjuga, Madre, su llanto;

“míranos con compasión.”

Si eres de España alegría,

De nuestro pueblo el honor;

Dispénsanos tu favor,

“no nos dejes, Madre mía.”

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Bibliografía

Sr. Dr. Gonzaga Tapia Luis.

El Devoto Congregante  del Ángelico Joven San Luis de Gonzaga  Barcelona, 1886, Págs. 534 – 564.

Agradeciendo al Grupo de Apostolado Lumen Christi por el préstamo de este libro para mayor gloria de Dios y para los fieles.

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